Habìa una vez una bruja,
que pasò por una ciudad compleja,
y anduvo a los tumbos con su escoba,
hasta toparse con la casa de un santo.
Viendo que su escoba no le servìa de mucho,
en tan compleja ciudad,
le encargò que le cuidara la escoba al santo.
Despuès de todo en la ciudad habrìa un gran baile,
y allì no le serìa de mucha utilidad.
Se vistiò de excelente doncella,
y partiò ufanada de su arte a la fiesta.
En el camino se encontrò con el fraile,
quien al verla ordenò traer la orquesta mayor.
No tardò en acomodarse en la ciudad,
de la mano del fraile esa misma noche.
No obstante al regresar de la fiesta,
pasò por donde estaba el santo,
e inmediatamente interrogò a su escoba;
¿como pasaste la noche junto al santo?
y la escoba alegre le respondiò,
lo he llevado a conocer las estrellas,
la luna, el sol,mercurio,venus,marte,
jùpiter,saturno,urano,neptuno y plutòn;
y hecho està que entiende la lengua...
de los astròlogos y adivinos.
Por lo visto le diste un gran baile,
le dijo la bruja entusismada,
pero aprovecha que està confundido,
y escòndete bajo su cama,
antes que Dios le pregunte,
de donde ha sacado eso y te culpen,
y entonces sepan de mi.
Y asì lo hizo la escoba y fuè paja...
de la paja de la cama del santo.
El fraile no tardò en hacer otra fiesta,
en honor a tan virtuosa doncella,
sin saber que era la bruja,
y esta no dudò en convertir la fiesta,
en un verdadero aquelarre.
Una vez convencida que habìa acabado con todos,
volviò a la casa que habìa tomado del fraile,
y desde allì dirigìa a gusto todo,
de tal suerte que estuvo entretenida,
por lo menos unos cuantos años.
Y al cabo de este tiempo,
volviò a donde estaba el santo,
a interrogar a su escoba.
¿como has pasado este tiempo?
y la escoba le dijo contenta,
he sido paja de la paja de su cama,
todo el tiempo y nadie lo a advertido.
He sido su madre, su esposa,
su amante,su amiga y nadie lo a advertido.
Lindo baile le has dado ,le dijo,
entonces la bruja la tomò orgullosa,
y tomò vuelo esta vez dueña del aire.
Y aconteciò que cuando no estaba volando,
estaba escondida en la paja del santo,
y asi pasaba todo el tiempo la escoba.
Cuando la bruja acabò con la ciudad,
quizo partir a otra pero la escoba se negò,
y no pudiendo hacerla entrar en razones,
la dejò donde el santo.
Desde entonces se dice...
que no hay santo que le afloje al baile,
ni bruja que se case con un fraile.
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